Hola,hola.La vida tiene sorpresas.Muchas. La mayoría son como para brindar con un rico espumante de los nuestros. Algunas,claro,son para olvidar.Una de las lindas actividades de este año,que quise a toda costa dar inicio,fue animarme a ir a aprender a nadar.Con un poco de nervios arremetí con la cabeza bajo el agua,tal como Javier,el profe de Jeppener,me lo pedía.Lindísimo,tragué agua,intenté exhalar el aire x nariz,y salía como un torpedo hacia la superficie.Lo logré.Pero también,que mi oído izquierdo se llenara de agua y no escuchara más. No importa,gotitas,escucho la mitad y hasta pude dar clase.Otra clase y otro chapuzón y sordera completa.Al menos disfruté del agua.
Lo cierto es que ahora timbre,telefono y todo lo que avise que alguien se quiere comunicar(ni hablar de quienes golpean las manos o la puerta)con nosotros,me pasa desapercibido.
Juan(Molfese)dice que en unos cuantos días,más las gotitas de rigor y todo será un recuerdo.Bien,yo creo,pero tengo que aguantar hasta el finde y ver si sigo yendo a la pileta o suspendo por unos días.El domingo,baile y compañia.¿Qué será,será? Otro día te lo cuento
miércoles, 16 de marzo de 2011
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