jueves, 13 de noviembre de 2008

El espejo y la constelación

Resulta que a uno le pasan cosas, de todo calibre.Y mientras hay equilibrio entre el bien y el mal, todo se desliza con vaivenes más o menos parejos. Cuando el bien ocupa nuestro pequeño espacio personal, el sol nos rodea. En el otro sentido, hay ciertos momentos en que el techo, nuestro techo se desploma con estrépito. Hasta hace algunos momentos estaba pensando en este estado. Pero...decidí salir de él. El culpable es Goethe, en todo momento me observa y me corrige, lo que valoro ciertamente. Pero hay tiempos de gritos sin gritos. Es decir, cuando uno le quiere decir a los demás que también se estresa, se cansa, le afligen cosas, es decir, que uno también es (aunque no lo parezca) humano. Y lo hace. Después sobreviene el remanso, uno vuelve a formar parte de la constelación en la que estamos metidos los humanos con determinadas características, como las mías. ¿Qué cuáles son?. No debería contestarte, pero lo hago porque en una de ésas, formás parte de la misma. Me embalo con facilidad, para todo, con lo lindo y con lo feo. Me redescubro cada día, un poco más sabia, un poco más tolerante, un poco más inteligente y bastante más hermosa. Estoy en contacto con TODO de alguna manera, conciente e subconcientemente. Cuando esto sucede (a lo sub, me refiero) la maravilla se manifiesta. Me doy cuenta de que soy un punto en la constelación, pero un punto brillante. Y mi brillo se refleja como en un espejo. Yo brillo, tú brillas, nosotros brillamos. E iluminamos, sin ser astros o estrellas. ¿Te das cuenta? .
Esto quería contarte...por si no lo sabés. Si tenemos la capacidad de "darnos cuenta", de advertir que no somos ni el ombligo, ni parte de la zona con la que nos sentamos...del mundo, entonces y sólo entonces formamos parte de ese mundo increíble que más de una vez decimos conocer sin haberlo hecho. Y después...viene lo del espejo, quien te ve, refleja lo que ve. Y ahí está el otro punto importante: saber que somos una larga y significativa sucesión de eslabones unidos SÍ o SÍ. Por lo tanto, no señalemos. Incorporemos. Con alegría y optimismo.

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